Branding

El poder de la marca

¿Qué tan importante es crear una marca diferenciadora? Lo suficiente como para que la misma camiseta blanca valga diez euros o cuatrocientos según el logotipo que lleve cosido.

Una marca diferenciadora es sinónimo de imagen prestigiosa: la que todo el mundo conoce y reconoce, ya sea por su logotipo o por su estilo. La que añade valor a sus productos y hace que su coste sea muchísimo mayor.

Tu marca representa a tu empresa: su personalidad, sus valores y su filosofía. Si despierta algo en quien la ve, atrae clientes y hace que se queden. Eso no se improvisa, se diseña.

Un ejemplo que todo el mundo entiende

¿Cuánto vale una camiseta blanca? ¿Diez euros? ¿Y una camiseta blanca de Gucci? Todos conocemos la respuesta. Se trata de una marca que se ha diferenciado, se ha situado en lo alto del mercado y define un estatus de lujo y alto valor adquisitivo.

El producto es prácticamente el mismo. Lo que cambia es lo que la marca ha construido alrededor: reconocimiento, expectativa y una promesa que el comprador da por buena antes de tocar la prenda.

Qué hace tu marca por ti

Tu marca será la que represente a tu empresa, su personalidad, sus valores y su filosofía. Debe conseguir despertar sentimientos y sensaciones en tu público, ya sea a primera vista o por experiencias previas que ya han tenido con ella. De esta forma conseguirás atraer clientes y hacer que se queden y te recuerden.

Conseguir todo esto es el resultado de una buena estrategia de branding, no de un logotipo bonito hecho deprisa.

Las piezas de una estrategia de branding

La estrategia empieza estudiando el naming, si es que aún no lo tienes: una serie de técnicas para crear el nombre de tu marca. De ahí sale el origen de su identidad, y es lo que permite que sea diferenciadora.

Después viene la creación del logotipo, que debe destacar la personalidad de la marca. Tiene que ser claro y legible, vectorizado, diferenciador, distinguible e impactante. Seguimos con el isotipo, la parte que acompaña a la tipografía del logotipo; no todas las marcas necesitan uno. Y finalmente el imagotipo, que es la unión del logotipo con el isotipo. Es importante saber si tu marca necesita los dos elementos o solo uno.

  • Naming: el nombre y el origen de la identidad.
  • Logotipo: claro, legible, vectorizado y distinguible.
  • Isotipo: el símbolo que acompaña a la tipografía, si hace falta.
  • Imagotipo: la unión de los dos, cuando la marca la necesita.

Y todo eso se decide con criterio

En la creación de los distintos componentes del branding hay que tener en cuenta tipografías, colores, estética y funcionalidad. Antes de diseñar hay que tener claro qué queremos causar en el consumidor cuando vea la imagen de la marca; sin esa decisión previa, cada pieza tira para un lado.

¿Aún tienes dudas de que la imagen de tu marca sea un punto clave para crecer y aportar valor a tus productos?